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Forondotelia

¿Cómo nace una nueva palabra?

En nuestro caso, en la lengua castellana, quizá muchos pensarán que es tarea de los académicos de la RAE sacársela de la chistera, que para eso están. Pero no. Esta institución no es juez para decidir cómo debemos hablar, sino más bien lo contrario; son el notario de nuestra lengua, para dar fe sobre cómo hemos usado nuestro idioma a lo largo de diferentes épocas.

No se conoce con exactitud el momento en el que alguien comenzó a coleccionar billetes de transporte, ni cómo lo definiría en ese momento. Lo que está claro es que, ante  la necesidad de definir una actividad que no existía anteriormente, había que inventar un nuevo término. Y así es como nacen muchas palabras, incluida la que da nombre a nuestra afición.

Desde 1902 a 1931, Mariano de Foronda y González Bravo dirigió la Compañía de Tranvías de Barcelona. Durante esos años, su sello particular marcó el devenir del desarrollo del transporte colectivo en la ciudad condal, introduciendo medidas y mejoras técnicas que fueron imitadas por la inmensa mayoría del resto de compañías del país. Creación de paradas fijas, numeración de líneas, o avances en la creación de horarios, fueron algunas de sus valiosas aportaciones.

Pero sin duda, fue la implementación de billetes de transporte con numeración correlativa lo que haría que fuera recordado muchos años después, y muy especialmente su primer apellido. Ya en los años 20 de siglo pasado, su coleccionismo se popularizó, y sobre todo el de numeraciones capicúas, de las que el propio Mariano de Foronda fue un auténtico apasionado, y cuya modalidad todavía es una de las más seguidas en la actualidad. Sin pretenderlo, nacía el término que definiría en adelante esta afición; Forondotelia, que por cierto, todavía no ha sido incluida por la Real Academia de la Lengua Española en su diccionario de términos.

Aunque la forondotelia fue durante sus inicios la afición por coleccionar billetes de tranvía, hoy en día también abarca el de cualquier medio de transporte. Incluso para muchos, también se extiende a cualquier elemento (especialmente de papel) que tenga alguna relación, como puedan ser los horarios, folletos, mapas, tarifas…

¿Y por qué coleccionar billetes de transporte? ¿Qué sentido tiene? ¿Qué le puede aportar esto a alguien? Evidentemente, las razones de cada uno son muy personales. Unos lo harán por el simple hecho poseer, o por catalogar, pero también para investigar, para conocer la historia que envuelve a ese objeto. En definitiva, para, al menos durante unos instantes, hacernos un poquito felices. Arturo Pérez-Reverte lo explicó mejor que nadie:

«Si hablo de felicidad de cazador, de instinto predatorio, de ese hormigueo que recorre la punta de los dedos ante la pieza codiciada, todo coleccionista auténtico sabrá a qué me refiero: a esa pulsión casi infantil, o sin casi, de posesión, de querer hacerte a toda costa con el objeto anhelado. De conseguirlo al fin y ponerlo junto a otros similares para saborear la contemplación, el orgullo íntimo, la felicidad que sólo quien ama algo de forma tan especial puede experimentar.»

Una respuesta a “Forondotelia”

  1. Para mi es una gran colección ya que es patrimonio e historia de los países y ciudades, un pedacito de historia, que uno se va interesando cada día más , además de conoce personas de otros lugares y países.

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